
Hoy jugamos La Llamada de Cthulhu d20 y estuvo zarpado. Jugamos un escenario costumbrista, donde los personajes quedaban atrapados en una islita con un faro y una casa, en un pueblito costero bonaerense, donde hay una situación que no pueden controlar y todo se va carajeando lentamente. Lo más grosso fue como a pesar de que encontramos algunas de las piezas del rompecabezas que revelaban el secreto de la casa y el faro, la maldición del lugar y la explicacación de porque pasaba lo que pasaba, voluntariamente fuimos descartándolas y haciendo de cuenta que nada malo pasaba. Del lado de los jugadores, seguimos al pie de la letra (sin darnos cuenta, tal vez) el excelente consejo de Wick: los jugadores tienen que hacer cagadas. Eso solo potenció el miedo y la increíble ambientación que logramos crear. Una muestra de que es perfectamente posible “perder” y pasarla genial.
Hubo momentos de julepe grosso, como cuando nos encontramos un gato muerto, o comenzo el raid en la casa, o cuando escuchamos (escuché) voces en los caños de la casa. Fue una partida increible, hace rato que no la pasaba tan bien en una mesa de rol.
Hola, vengo del futuro
me llama tu atención tu peinado
y la ropa
que estas usando
Las leyes de la física
me impiden revelar
lo que va a pasar
No es solo
un cliché
es también
una forma de amar
Yellow Tango y mi Coca con mucho hielo y vanillia, por favor.